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Temas - patxi

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Velmad: Batallas en el mar / Determinación campeonato Velmad
« en: Octubre 20, 2021, 10:35:10 am »
Tipo de campeonato: eliminatorias.
Tipo de batalla: igualdad de puntos.
Puntos: 500
Bandos elegibles: todos excepto Inglaterra.

Se clasifican los tres ganadores y el mejor eliminado.






(Reservado)

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Velmad: Batallas en el mar / Feliz año nuevo
« en: Diciembre 31, 2020, 02:20:41 am »
Este año, mejor que ningún otro año, os deseo un feliz año nuevo.

A ver si el año que entra podemos ver renacer la comunidad de Velmad. Un abrazo a todos compañeros.

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Velmad: Batallas en el mar / ¿Cómo crear escenarios con el editor?
« en: Noviembre 30, 2020, 03:59:10 pm »
Tengo permisos de administrador dados por Munrox pero a la hora de crear una batalla, no tengo ni idea sobre como usar todas las posibilidades que ofrece el editor ¿Sabeis si hay algún manual o similar para intentar darle un tiento a la creación de batallas para la campaña?

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Velmad: Batallas en el mar / Conferencias y charlas
« en: Octubre 22, 2020, 12:32:16 am »
Los naos del siglo XVI y la vida a bordo: https://www.youtube.com/watch?v=so47prTmVTU

Muy didáctico e interesante.

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Hola Munrox, como ya sabrás tengo en mente una campaña de tablero donde podamos resolver nuestras batallas usando Velmad. Para ello y para saber hasta que nivel de detalle puedo meter en el wargame, ¿podrías facilitarme los permisos necesarios para editar y crear batallas, barcos, etc?
Es que la idea que tengo en mente (barcos con una tripulación distinta a la habitual, cascos dañados, menos cañones, etc) no sé si será aplicable usando los barcos disponibles en la biblioteca.
El proyecto todavía está muy verde, pero a ver si este verano puedo echarle algunas horas al asunto.
Un saludo.

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Viendo que la partida del primero de Junio la cosa anda lenta debido a las vacaciones estivales, supongo, de Obaut, que les parece si jugamos otra con los jugadores que este verano puedan mantener un ritmo normal de envio de partidas (no diré turno diario, pero sí al menos de turno cada dos días), hasta que llegue Obaut o quienes no cojan vacaciones de sus retiros dorados en Tortuga, Bahamas o cualquier otra isla de mal vivir.

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Velmad: Batallas en el mar / Campaña tablero y Velmad
« en: Mayo 24, 2020, 11:26:54 pm »
Mapa:




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He tenido unos problemas estos días a la hora de acceder al foro, ¿os ha pasado lo mismo a vosotros?

¿Cómo llevais vuestros arrestos domiciliarios? Los compañeros del otro lado del charco, ¿también andan encerrados en sus casas?

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Una colección de audios sobre la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano, bastante bien narrada, muy buena factura, relatándola a veces como si se tratase de uma empresa de la actualidad para contextualizarla y ver el mérito que tuvieron. He escuchado los dos primeros y son una delicia:

https://www.ivoox.com/primera-vuelta-al ... 844_1.html

Por ejemplo, en el primer capítulo, hablan de la planificación de la expedición como si fuese el lanzamiento de una app. Y en el segundo comparan los barcos de la Expedición con naves espaciales de madera. Tocan muchos puntos de vista. Construcción naval. Coste económico. Muy completa... Me ha sorprendido gratamente.
Para ser sacados de documentales del Canal Historia, tiene muy buena pinta:

https://www.youtube.com/watch?time_continue=13&v=oP1rXSE0jNw&feature=emb_logo

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Velmad: Batallas en el mar / Abstenerse marineros de agua dulce
« en: Mayo 24, 2019, 01:50:30 am »
Traigan sus propias bolsitas de plástico y vengan con los estómagos vacíos, sivuplais:

https://youtu.be/9LhTYxc7OTk?t=789

https://youtu.be/9LhTYxc7OTk?t=173

Todo el vídeo es memorable pero estos dos momentos que les pongo son para armarse con el flotador con forma de patito, los manguitos, el chaleco salvavidas y unas estampas de San Apapucio por si todo lo demás falla.... :o


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Velmad: Batallas en el mar / Felices fiestas
« en: Diciembre 31, 2018, 07:13:11 am »
Que disfruten vuesas mercedes de un buen banquete en sus cabinas, en esta dura y peligrosa singladura que es la vida, rodeados de oficiales que les aprecien y marinería que les quiera y les respete por lo que son: capitanes de los navíos donde viven. Que el oporto, el ron y otras delicias de alta graduación corran abundantemente en sus mesas y que la mar y los vientos les sean beningos o favorables al menos estas noches.

A los que estén en el puerto, anclados y disfrutando de lozanas mujeres, fruta fresca y vino sin aguar, mal rayo les parta y la broma mande a pique sus navios.  ;)

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En la escuadra de Puntadelanza quedamos activos y coleando tres miembros (ejem, ejem, ejem) y nos gustaria saber si el desafio sigue vigente (aunque sea a trancas y barrancas) y si hay algun "grumete" de Arsbellica dispuesto a presentarnos batalla.

Muchachos de Arsbellica, manifiestense......  :)

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Velmad: Batallas en el mar / Muerte de Nelson
« en: Febrero 06, 2009, 02:59:17 am »
Sacado de la pagina http://boards4.melodysoft.com/app?ID=Trafalgar&msg=1626&DOC=81, de un hilo titulado "Muerte de un insensato" publicado por Lercafridi. Sencillamente impresionante:


Lo que sigue es lo acontecido a bordo del Victory en la mañana del 21 de octubre de 1805 y, particularmente, las últimas horas de vida del almirante Nelson, extraído de la Crónica naval de la Royal Navy perteneciente al año 1806.


Nelson estaba en la cubierta principal del Victory desde primera hora de la mañana. Llevaba el mismo atuendo que se había puesto desde su salida de Portsmouth. La casaca no era nueva pero, sobre su pecho izquierdo llevaba bordadas las cuatro órdenes de caballería que poseía. El cirujano Beatty, en representación de varios oficiales, comunicó a los dos Scotts (reverendo y secretario público de Nelson) su deseo de que alguien podría sugerir a su señoría que cubriese sus condecoraciones con un pañuelo. Se creía que el enemigo tenía tiradores tiroleses dispersados por sus barcos y posiblemente francotiradores en las cofas. Tanto el secretario público como el privado de Nelson estaban seguros de que su señoría se enojaría si alguien se tomase la libertad de hacerle tal sugerencia, por lo que Beatty creyó que le correspondía a él decírselo cuando le presentase el parte de enfermos del día. Se quedó en sus inmediaciones, pero Nelson estaba ocupado dando instrucciones a los capitanes de fragata y minutos antes de que el enemigo abriese fuego ordenó a todos que fuesen a sus puestos. Finalmente, el capitán Hardy dijo a Nelson que sus condecoraciones egregias podrían llamar la atención, con lo que Nelson estuvo de acuerdo y replicó “ya es tarde para cambiarme de chaqueta”

El capitán Blackwood, de la fragata Euryalus, propuso a Nelson que izase su insignia en ésta y dirigiese la batalla desde allí, pero Nelson adujo razones de dar ejemplo para declinar la invitación. Hacia las 9.30 y después de haber fracasado en su intento, Blackwood sugirió al contumaz almirante que otros barcos precediesen al Victory, para que su señoría se mantuviese a cierta distancia del inicio de la acción, a lo que Nelson replicó “que vayan delante” y Blackwood se fue e invitó al Temeraire a pasar a la proa del Victory. Cuando Blackwwod volvió al lado de Nelson se encontró que “Nelson hacía todo lo posible para aumentar la vela, en vez de reducirla”, y Hardy pudo oír a Blackwood quejarse “a no ser que el rápido Victory ceda, el Temeraire no podrá pasar”.

Cuando los primeros cañonazos volaban por encima de la cubierta del Victory, Nelson urgió a los capitanes de fragata a volver rápido a sus barcos. Blackwood estrechó la mano de Nelson deseando que cuando volviese se encontraría a su señoría bien y con 20 buques apresados a lo que Nelson respondió “Dios te bendiga Blackwood, no volveré a hablarte”

En medio de la acción, Nelson paseaba junto a Hardy en la cubierta, cuando, a la altura de la escotilla, mirando hacia la popa, una bala procedente de la cofa de mesana del Redoutable, en ese momento a unas quince yardas, alcanzó a Nelson. La bala entró por la charretera izquierda hasta el pecho. El almirante cayó de bruces sobre la cubierta. Hardy estaba a unos pasos a la derecha de Nelson. Cuando el capitán se giró, vio al sargento mayor de marines Secker con dos guarda marinas levantándolo del suelo. Había caído en el mismo sitio donde hacía breves instantes su secretario público Scott había sido partido en dos por un cañonazo, ante lo que Nelson había preguntado “es ése el pobre Scott?”. La ropa de Nelson estaba embadurnada por la sangre de Scott, todavía fresca sobre la cubierta. Hardy deseó que la herida no fuese grave, a lo que Nelson apostilló “lo han conseguido, Hardy”, “espero que no”, dijo Hardy, “sí”, concluyó Nelson “me ha atravesado la espina dorsal”.

Hardy ordenó a los marineros que lo llevasen abajo y dos incidentes, propios de un gran hombre, tuvieron lugar de forma consecutiva. Cuando lo bajaban por la escalera de la segunda cubierta, Nelson reparó en que las cuerdas del timón todavía no habían sido reemplazadas y dijo a uno de los guarda marinas que había allí que subiese a decírselo al capitán para que las cambiase de inmediato. Al instante, sacó un pañuelo del bolsillo y se cubrió la cara para que la tripulación no supiese de su situación.
“Señor Beatty, Lord Nelson está aquí, el almirante está herido”. El cirujano se volvió y vio como el pañuelo caía y dejaba ver la cara de Nelson; se precipitó hacia el lugar y lo pusieron sobre el lecho de un guarda marina. Nelson entonces preguntó quién lo llevaba y cuando el cirujano le informó, le dijo “Ah, Sr. Beatty, usted no puede hacer nada por mi, me queda poco tiempo de vida, mi espalda está perforada”. El cirujano dijo que esperaba que la herida no fuese tan peligrosa como imaginaba su señoría y que pudiese vivir para disfrutar de tan gloriosa victoria”. El reverendo Scott, abatido y angustiado, juntó sus manos y dijo “Oh, Beatty, cuán profético fue usted”, aludiendo a las palabras del doctor cuando se temió que las medallas de Nelson sirviesen de objetivo.
Tumbaron a Nelson sobre la cama, le quitaron la ropa y lo cubrieron con una sábana y mientras tanto, el almirante decía “doctor, ya se lo dije, me voy” y, poco más tarde, con un hilo de voz “tengo que dejar a lady Hamilton y mi hija Horatia como legado a mi país”. El cirujano dijo entonces a Nelson que no le haría mucho daño al examinar la herida y descubrir la trayectoria de la bala, la cual, se temió, había penetrado el pecho y se había alojado en la espina dorsal. Cuando se lo explicaron al almirante, éste dijo que estaba seguro de que tenía un tiro en la espalda. Entonces el cirujano examinó esa parte del cuerpo y no había orificio de salida. Pidió a Nelson que le describiese lo que sentía y el almirante dijo “un borbotón de sangre cada minuto en el pecho, no sentía la parte inferior del cuerpo, respiración entrecortada, y un dolor fortísimo en el espinazo, sentí como si hubiese roto la espalda.”
Estos síntomas y, particularmente el brote de sangre, eran indicativos de la gravedad de la herida, pero hasta que la victoria estuviese garantizada, no se informó a nadie de ello salvo a Hardy, Scott (reverendo), Mr Burke (tesorero) y Smith y Westemburg (cirujanos ayudantes).
La tripulación del Victory aullaba cada vez que un barco enemigo se rendía. En una de esas ocasiones, Nelson se incorporó y preguntó a qué venía tanto grito y el teniente Pasco, que yacía herido cerca de él, contestó que otro navío había arriado bandera, lo que parecía proporcionar algo de alivio al agónico marino que ahora sentía una ardiente sed y pedía agua y aire con frecuencia “aire, aire, agua, agua”. Se le daba agua, limonada y vino. Estaba preocupado por la marcha de la batalla y el estado de su amigo Hardy. Burke le dijo “el enemigo ha sido vencido y espero que su señoría sea portador de las buenas nuevas al país”, Nelson contestó “es un sin sentido pensar que pueda vivir, tengo gran sufrimiento pero en seguida se acabará”. El reverendo Scott emplazó al almirante a “no desesperar” y confió en “que la divina providencia lo pondría otra vez en la senda de los fuertes para regocijo de su país y amigos”, “oh, doctor, se acabó, se acabó”, replicó Nelson.
“Nadie va a traerme a Hardy”, preguntaba con insistencia, “deben haberlo matado, tiene que estar destrozado”. El ayuda de cámara del capitán, Bulkley, bajó y dijo “las circunstancias de la flota requieren la presencia del capitán Hardy en cubierta, pero que a la primera ocasión que pueda bajará a ver a su señoría”. Cuando Nelson escuchó este mensaje transmitido al cirujano, preguntó quién lo había traído y Burke contestó “Mr Bulkley, señoría”, “es su voz” replicó Nelson y después dijo al joven “da recuerdos a tu padre”.

Habían pasado una hora y diez minutos desde que Nelson fue tiroteado cuando Hardy bajó, estrechó su mano y conversaron “cómo va la batalla Hardy?”, “Muy bien señoría, hemos apresado 12 ó 14 buques, pero 5 de la vanguardia dieron la vuelta y se aproximan al Victory, pero he instado a dos o tres barcos de refresco y no cabe duda de que se van a encargar de ellos”, “espero”, dijo Nelson “que ninguno de los nuestros se ha rendido”, “no señoría, no se preocupe por eso”. “Soy hombre muerto, Hardy, todo se habrá acabado dentro de poco, acércate; ruego que mi pobre lady Hamilton tenga mi pelo y todas mis cosas”. Burke iba a retirarse cuando comenzó esta conversación, pero Nelson se dio cuenta y le pidió que se quedara. Hardy observó “ojalá el médico pueda arrojar un poco de esperanza de vida”, “oh, no, contestó Nelson, es imposible, mi espalda está rota, Beatty te lo dirá”. Hardy volvió a cubierta y Nelson exhortó al cirujano a dedicar su tiempo a aquellos a los que fuese útil porque “no puede hacer nada por mi”. El cirujano le aseguró que sus ayudantes estaban encargándose de los otros heridos, pero Nelson insistió y lo dejó rodeado de Scott, Burke y sus asistentes personales. Instantes después Nelson requirió a Scott que trajese de nuevo al cirujano, “ah Beatty, le he mandado llamar porque he olvidado decirle que no tengo fuerza ni siento nada del pecho hacia abajo y ud, sabe que apenas viviré un rato más”. El médico actuó sobre sus extremidades y pectoral y Nelson le dijo “no sirve de nada, Burke y Scott ya lo han intentado, vd, sabe que se acabó”, el cirujano replicó “señoría, desafortunadamente para nuestro país, no se puede hacer nada por vd”. “Lo sé, siento algo que me sube por el pecho” tocándose el izquierdo “que me dice que me voy”. Se le administró bebida abundante y el médico y el reverendo lo abanicaban con papel. “alabado sea Dios, he cumplido con mi deber”. Beatty le preguntó si el dolor seguía y Nelson contestó que “era tan agudo que deseaba estar muerto, aunque a uno le gustaría vivir un poco más” y después, con voz entrecortada “que sería de lady Hamilton si supiese de mi situación?”

Hardy bajó de nuevo 50 minutos después de su primera visita. Antes de dejar la cubierta envió al teniente Hills para comunicar a Collingwood la herida de Nelson. Se estrecharon las manos y Hardy felicitó al almirante “una brillante victoria, aunque no sé cuantos buques han sido apresados, pues es imposible distinguirlos, pero por lo menos 15”, “no está mal”, contestó Nelson “pero yo había apostado por 20” y luego se agitó “ancla Hardy, ancla!”, a lo que el capitán adujo “supongo, señoría, que ahora el almirante Colingwood se hará cargo de todo”, “no mientras yo viva!, espero” e intentó incorporarse “ancla Hardy!!”, “debo hacer la señal, señor?”, “sí”, contestó Nelson “porque si vivo anclaré la flota”. El énfasis que puso en esta última orden a Hardy evidenció su determinación a no abandonar mientras tuviese plena conciencia de sus facultades. “Esto se acaba Hardy, no me tiréis por la borda”, “oh, claro que no”, respondió el capitán, “entonces, ya sabes lo que tienes que hacer” continuó, “cuida de mi querida la pobre lady Hamilton, bésame Hardy”, el capitán se arrodilló y lo besó “ahora estoy satisfecho, he cumplido con mi obligación”. Después de un instante Hardy volvió a besarlo y Nelson inquirió “quién es?”, “soy yo, Hardy”, “Dios te bendiga Hardy”, balbuceó Nelson.

Hardy volvió a la cubierta principal después de haber pasado 8 minutos con el moribundo. Éste, requirió a su ayuda de cámara Chevalier que lo cambiase de postura y después Nelson dijo “ojalá no hubiese abandonado la cubierta, porque enseguida me habré ido”. Entonces se vino abajo, su aliento se entrecortó y su voz apenas se oía, “reverendo, no he sido un gran pecador; recuerde que dejo a lady Hamilton y a Horatia como legado a mi país” y después añadió “nunca se olviden de Horatia”

Su sed se incrementaba y no dejaba de aullar “agua, agua; aire, aire, frótenme, frótenme”. El reverendo Scott masajeaba su pecho y esto parecía aliviar a Nelson. En un último esfuerzo fue capaz de proferir sus palabras postreras “gracias a Dios que he cumplido con mi obligación”. Después de permanecer callado durante 5 minutos, su mayordomo acudió al cirujano, que había estado ocupado con los heridos en otra parte de la estancia, y le expresó sus temores de que Nelson se estaba muriendo. Se precipitó hacia el almirante, se arrodilló, cogió su gélida muñeca y ya no tenía pulso; su frente estaba fría también. El almirante abrió los ojos, miró arriba y volvió a cerrarlos. Beatty regresó a los otros heridos y cinco minutos después el mayordomo dijo al doctor que creía que Nelson había muerto. El galeno reconoció una vez más al marino y encontró que las palabras de su asistente eran ciertas. Nelson había expirado a las 4.30 de la tarde aquel 21 de octubre de 1085.

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Pues eso.
Aprovechando que estamos metidos en medio de un temporal, me gustaría saber como hacían (y hacen) los veleros para sortear esos vientos tan fuertes (hablaban también de olas de hasta 14 metros) cuando son sorprendidos en alta mar.... ¿Reducir trapo? ¿Encomendarse a todos los santos?  ??? ???

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Velmad: Batallas en el mar / ¿Alguien se apunta a jugar una batalla?
« en: Agosto 19, 2008, 05:09:00 am »
Busco voluntarios para formar tripulacion, dejar puerto y salir en busca de una batalla donde cruzarnos los sables, voto al diablo, que ando en dique seco desde hace un tiempo y no estaria mal volver a probar el salitre empapandome las entrañas.


¿Algun filibustero se apunta? ;)

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