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Autor Tema: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2  (Leído 8448 veces)

Peon9

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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #15 en: Septiembre 23, 2008, 10:00:30 pm »
También se llamaba HMS Royal Sovereign  ;) igual que el que luego participó remozado en la WWII con el mismo nombre encuadrado en la "clase R": HMSs Resolution, Revenge, Ramillies, Royal Oak y ... Royal Sovereign  ;)

El nombre de HMS Sovereign of the Seas es exclusivo del buque de 1627 ... bueno salvo algún que otro moderno trasatlántico que hoy en día surca los mares...  ;D (pero ya no en la Royal Navy)

Bueno, para ser más precisos, hubo otro en la Marina Mercante Estadounidense:

http://www.eraoftheclipperships.com/page35web6.html

Aunque he encontrado un pasaje donde menciona que también se le denominaba HMS Royal Soverign  :o con lo que enlazaría con el ilustre buque de Collingwood y los acorazados de las guerras mundiales...  :o

Dice:

The "Sovereign of the Seas" saw service in four great wars: The First, Second and Third Dutch Wars and the English Succession War, in addition to six major naval battles, between the periods of 1652 to 1692. She was rebuilt three times. Originally named "Sovereign of the Seas," during her fifty-nine years' service she was also called "Sovereign," "Royal Sovereign" and "Sovereign Royal." She was accidentally destroyed by fire at Chatham, England, January 27, 1696.

(Fuente: http://www.thesovereignoftheseas.com/1933Book5.html )

Por cierto en esta página hay mucha información sobre el barco, Huracán  ;) ... y al parecer su fin fue fruto del fuego no de un corsario gabacho...  :P

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Huracan Smith

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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #16 en: Septiembre 24, 2008, 02:22:19 pm »
El prince William, estaba ubicado al oeste en un muelle algo alejado del  centro del puerto. Era un lugar donde se hacian reparaciones, y aunque el mismo no habia sido reparado por daños en alguna batalla reciente, se le habia cambiado el mastil, y modificado su dotacion de cañones. el joven llegó luego de preguntar por todas partes donde estaba dicha nave poco antes del oscurecer. Alguas de las luces del alumbrado del puerto sestaban siendo encendidas por los mozos dedicados a esos menesteres cuando el muchacho ingreso por la escalinata del Price.
Un guardia lo detuvo al ingresar en la nave, a quien el joven le informó sobre su designacion y fue conducido al camarote del capitan.
Lo recibió un primer oficial quien estaba en ese momento oficiando como capitan interino a cargo del buque.
El comandante leyo la asignacion de Smith con el ceño fruncido. Aqui dice que usted ha sido designado como teniente de artileria...... algo joven para ser oficial...... levantó una ceja¡.
Muy bien caballero, mañana por la mañana debera reportarse ante el 3' oficial. Por al momento, usted estara a cargo de la bateria de estribor de popa, en la cubierta. Espero que ya tenga algo de experiencia, pero si no la tiene, aqui la tendra, se lo aseguro- dijo mientras escribia la orden, y con una elegante firma rubrico el documento y se lo entrego.
Ahora debera presentarse al señor Higgins, el contramaestre, para que lo presente al resto de oficiales de artilleria en el camarote comun. Puede retirarse.- Gracias señor, contesto Smith, y cuando se dirigia a la puerta del camarote, que era tambien la oficina del capitan,  Smith escucho: ahh lo olvidaba: bienvenido al Prince William señor Smith, espero que haga honor a las recomendaciones que han echo de usted y al Imperio- Si señor contesto el joven. El comandante volvio a sus papeles y Smith se retiro a buscar el camarote de oficiales.
Un marinero le indico el lugar, pero no necesito ir a buscar al resto de oficiales: en la cubierta varios de los tenientes se acercaban conversando animadamente: Miren, un nuevo teniente- dijo uno de ellos de cabello rubio y rasgos delicados, si parece un niño, dijo otro con aire divertido. Bienvenido joven teniente, exclamo un oficial algo entrado en carnes y cuyo cabello era algo hirsuto. Todos tenian una cierta expresion divertida en el semblante, como si bromearan. Mi nombre es Jackson, Willie Jackson, este es Matheu-el aludido estrecho su mano- el alegre Trevor... yo soy Alexander Smith, contesto el nuevo teniente, estrechandole la mano a todos.- Asi que seras parte del equipo verdad? Dijo el mismo que habia presentado a todos- Bueno chicos dejemos que nuestro nuevo camarada lleve su equipaje al camarote, yo le mostrare nuestro lugar se ofrecio Trevor. Nos veremos luego en la cena, dijo Jackson, esperamos que estes a gusto en esta nave, asta creo que tendremos combate pronto asi que no te aburriras aqui, agrego el rollizo Fletcher (el del cabello Hirsuto).
trevor le señalo el camino con un ademan y ambos se encaminaron hacia la zona delos camarontes. a su paso los marineros los miraban con curiosidad. Uno de ellos comento en voz baja: otro crio con aires de mando, pero si cada vez los mandan mas jovenes- dijo otro- este parece un crio dijo otro mas, y la conversacion se animo cuando los oficiales terminarn de pasar por el pasillo.
Este es nuestro camarote, le mostro el teniente llamado Trevor, le mostro una litera vacia, esa es la tuya le dijo. Puedes acomodar tus pertenencias en este hueco, dijo mostrando un hueco a una de las cabeceras de la litera. el lugar estaba ordenado y limpio como correspondia a oficiales de la marina. No estaba mal.
« Última modificación: Septiembre 24, 2008, 02:57:25 pm por Huracan Smith »
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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #17 en: Septiembre 25, 2008, 11:03:40 pm »
Esa noche el joven fue recibido con toda naturalidad por sus compañeros, el capitan llego por la noche paro tarde. Al parecer el capitan no se hacia ver mucho por la nave. Cada capitan tiene su estilo penso el muchacho.
La nave, partio del puerto al cabo de un dia y una noche a partir de la llegada del joven Smith. El trabajo que le encomendaron era sencillo: los artilleros asignados a su mando, se encargarian de mantener en condiciones los cañones de su bateria, cosa que no le resultaba dificil ya que habia un sargento entre ellos que se encargaba de todo. Sin embargo el muchacho no se sentia muy tranquilo consigo mismo. Tambien tenia otras obligaciones: debia hacer practicas de manejo con diversos elementos como el sextante por ejemplo, cosa dificil de dominar.
 Pero lo lograria, como todos los demas.
Los jovenes tenientes estaban a cargo del tercer oficial pero el capitan era quien les daba alguna leccion cada tanto.
La nave se movia bien y era pilotada por un tal Garrison.
Tenia tambien practicas de esgrima, idea del primer oficial quien se encargaba de impartirlas.
En pocos dias la nave se fue dirigiendo junto a otras que se veian en la formacion, segun sus compañeros una batalla era inminente. Pero naturalmente no se les informaria del asunto asta que el capitan lo haya decidido.
Entre los jovenes oficiales habia una buena camaraderia aunque  no exenta de cierto espiritu competitivo: todos los tenientes eran jefes de baterias de cañones asi que solo fue cuestion de tiempo que a alquien se le haya ocurrido lo de la apuesta: en una noche de discusion sobre la mejor forma de mejorar la recarga de los cañones la discusion se intensifico asta el punto de que los tenientes levantaron la voz, en su discusion. El capitan estaba paseando por cubierta y alcanzo a escuchar la disputa en el camarote de los jovenes oficiales. Asi que al otro dia les dio la orden de que comenzasen practicas de carga y descarga de cañones.
La orden fue atinada porque la discusion habia comenzado un par de dias antes y asta los marineros estaban haciendo apuestas. Asi que el capitan considero oportuno utilizar ese espiritu de competencia para mejorar la dsiciplina de los artilleros. Cosa que nunca estaba demas dadas las circunstancias que se aporximaban.
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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #18 en: Septiembre 29, 2008, 04:38:15 am »
Durante la mañana siguiente, los artilleros odiaron a sus jovenes tenientes, y los maldijeron para sus adentros. Pero los tenientes tuvieron mucho trabajo tambien ya que el capitan les ordeno que ellos tambien participen en la recarga de las piezad de artilleria, asi que los tenientes, odiaron al capitan y lo maldijeron para sus adentros, todos menos uno: un joven de 14 años y flexible andar.
Por la noche estanban tan cansados que no tuvieron tiempo (ni animo) de discusiones. Smith puso todo su empeño en estar a la altura de sus subordinados.
Ese pequeño detalle les resulto agradable a sus artilleros. A pesar de ver al muchacho agotado al final del dia, comenzaron a mirarlo con algo parecido al respeto. No un respeto obligado por el reglamento o la fuierza. Sino uno de otra indole. Comenzaron a verlo como un artillero.
Un artillero algo torpe (por supuesto, como todos los oficiales, que no se ensuciaban su lindo uniforme), pero no tanto como el resto de los tenientes a quienes despreciaban.
Por la noche, cuando estaba por tocar la campana para anunciar el turno de la cena, los oficiales fueron convocados a una reunion de oficiales presidida por el capitan de la nve.
Ya durante el dia habian notado que otras naves se habian sumado al convoy y las banderas del buque insignia se movian y enviaban sus mensajes a las naves que se acercaban siendoo contestadas y repetidas, a lo largo de toda la linea que se habia ido formando entre las naves del convoy que ahora se perdia en el horizonte.
Cuando todos estuvieron en el camarote del capitan (todos: desde el primer oficial asta el ultimo de los tenientes, que era Smith; y el capitan de infanteria Thomas Fligh) , el capitan  del Pcince William tomo la palabra:
"caballeros, como bien se que se han percatado (dijo esto mirando a los tenientes), tenemos una mision de batalla.
Nos hemos unido a una gran flota que tiene por mision la de detener a una enorme fuerza que han formado los franceses junto a sus aliados los Españoles, y que han estado hostigando a nuestras naves civiles que recorren la ruta del Atlantico a las Americas entorpeciendo nuestro comercio.
Asi que hemos recibido ordenes de interceptar y destriur o capturar a las naves enemigas que encontremos a nuestro paso.
Asi que desde esta noche estaremos en situacion de guerra, cumpliendo con nuestro deber.
Los señores oficiales de artilleria deberan estar listos y prontos junto a sus hombres para entrar en batalla en cualquier momento.
Asi que deberan turnarse para las guardias nocturnas, asi como para estar listos en cualquier situacion que se presente.
Sr. Smith, usted es demasiado Joven asi que estara en la bateria de popa en la cubierta, secundado por el sargento a quien le pedira consejo cuando haga falta: me ha entendido? Si señor -contesto Smith, el sabia que deberia ganarse la confianza de sus hombres, y tambien la de los oficiales de la nave, asi como sus camaradas.
La reunion termino con una breve cena que consistio en carnes frias, y una copa de vino, cortesia del capitan.
Se retiraron luego esperando un nuevo dia con impaciencia.
Al dia siguiente, cada oficial estaba en la cubierta, en cualquier momento libre que tenia, oteando el horizonte.
La nave hizo una maniobra extraña: viro hacia babor, haciendo un movimiento brusco a toda vela.
Viendo con el catalejo que le habia regalado su padre el año manterior, pudo ver que todas las naves a la vista ponian toda vela al igual que al Pince William.
A su lado el tercer oficial se acomodo tambien con un catalejo, y le comento: Interesante verdad joven?- Smith sonrio (ya se estaba acostumbrando a que lo llamen "joven")- si , es cierto. Que maniobra estamos haciendo? tenemos alguna mision de reubicasion, señor?- No, la verdad es que estamos haciendo un movimiento preparatorio para encabezar un virage.
Segun las banderas nos hemos anoticiado de que el enemigo ha sido visto por nuestra vanguardia, asi que el escuadron de retaguardia, cuya cabeza  somos nosotros, debera virar hacia el Este.
- Para eso el capitan ha ordenado un virage hacia el Oeste primero ya que al poner toda vela, podriamos tener una colision contra la nave que esta delante nuestro en la columna.
Por esa razon viramos a babor, hacia el Oeste, para luego tomar los vientos de costado y avanzar en diagonal , con viento en la aleta, y cortar, mejor posicionados .
Por esa razon nuestro matalote de popa, tendra mas comodidad para virar al este a toda vela, y nosotros tomaremos nuestra posicion como cabeza de la retaguardia-
Vaya -dijo Smith, que se habia preguntado la razon de ese extraño viraje.
El silbato sono, y fue al cambio de guardia, porque era su turno.
El tercer oficial, le sonrio: y le dijo: nervioso muchacho? - Todavia no señor -le comento el joven con una sonrisa.
El tercer oficial sonrio cuando Smit se apresuro con paso rapido al puente de popa.
El dia estaba claro, pero pronto habrian nubes, pero de color oscuro de la polvora, y el rojo que no seria el de un amanecer o el de un poniente: sino el de la sangre.
El tercer oficial se preguinto cuantos de estos jovenes oficiales verian el fin de la batalla enteros.... o vivos.

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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #19 en: Octubre 21, 2008, 01:39:49 pm »
Por cierto, Huracán  ;)

¿Sabía vuestra merced que el buque cuyo mando ostentáis en la presente Batalla de Los Santos, el HMS Prince William(64), es en realidad de construcción española?    :-*

En efecto, se trata del Guipuzcoano, navío apresado por Rodney el año anterior y rebautizado por los ingleses.

Otro barco ex-español presente en la misma batalla es el HMS Princessa(74) (ex Princesa)

Salu2

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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #20 en: Octubre 23, 2008, 09:01:11 pm »
Sabía efectivamente que había algunas navs en la flota inglesa del Almirante nelson de construccion Española, y tambien que los ingleses consideraban a las naves de guerra botadas en los astilleros españoles como de grandes condiciones marinas.
Si no entendi mal creo que estaban admirados con esas naves. Pero no sabía que eran las que tu mencionas.

Pd: Ahora que la batalla se ha puesto mas activa, nuestro joven heroe mostrara sus humildes impresiones sobre lo que alcanzara a ver en este momento.

Pd II: Tus comentarios ademas de acertados son siempre útiles, lo cual se agradece humildemente.
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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #21 en: Octubre 23, 2008, 11:08:58 pm »
Admiral Riddley J. Lomax, GENIAL EL RELATO!!!
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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #22 en: Noviembre 08, 2008, 11:54:10 am »
Vaya tela Huracán;)

A las 4h y 10' de combate sucede...

El Le Zele dispara sus baterías de estribor contra el casco del HMS Prince William a sotavento en barrido de popa
con munición de bala redonda a 149 m causando un daño de 750 en el casco.
Piezas inutilizadas: 1 de 24 libras de popa a estribor
3 de 6 libras de popa a babor
2 de 6 libras de popa a estribor
1 carronada de 12 libras de castillo a babor
1 carronada de 12 libras de castillo a estribor
1 carronada de 12 libras de toldilla a babor
19 muertos y 19 heridos
destrozos en el aparejo (0):
.

¡Un impacto le destroza una pierna al capitán!
Pero se levanta y ordena que continue el fuego.


Su tripulación pierde 5 puntos de moral.


* La mala noticia es que nuestro querido capitán de albión ahora tendrá que caminar ayudado de una pata de palo...  :o



* La buena es que al menos no ha sucumbido...  ::) (al menos todavía...)

Salu2

PD1: "Yo no he sido"  ;D

PD2: Mira!, al menos ya emula a Churruca!  :-* que cuando le pasó lo mismo (aunque a él mortalmente  :'( ) se incorporó y dijo a los que le asistian: "Esto no es nada, siga el fuego"  :o
« Última modificación: Noviembre 08, 2008, 12:03:05 pm por Peon9 »

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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #23 en: Noviembre 17, 2008, 06:34:59 pm »
Eso estuvo bueno. Realmente interesante. No sabia que el Zele habia barrido mi nave, debe haber sido en uno de los pocos turnos que me perdi y movieron mis naves en mi ausencia.
Con respecto al resto del relato, queria mencionar que tuve problemas para sacarlo de mi ordenador, asi que cuando lo traiga se llevaran una sorpresa, porque son alrededor de 16 paginas de word....es que no me he perdido turno escribiendo las impresiones del joven guardiamarina  excepcion de los que he mencionado cuando movieron mi nave), teniente H. Smith Jr.

Creo que mañana podre colgar el resto del relato en este lugar sacrosanto....
Mis disculpas a los que esperaban leer algo mas  de mi heroe de 14 años pior estos dias, pero creo que la espera no sera en vano.

PD: puedo ver que el capitan del P.William ha sido debidamente vengado por sus colegas, con la captura de cierta fragata dañina.....
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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #24 en: Noviembre 17, 2008, 06:40:47 pm »
Les pido disculpas por la tardanza pero tenia un  problema en m compu, y no podia sacar lo que escribia en ella. Sgui ecsribiendo en cada turno que vi, asi que el relato esta de acuerdo con los echos generales de la batalla.
Saludos.




El capitán ordeno al timonel rumbo este-noreste.
Debido a que la nave tenia viento desde el este-sudeste (es decir con dirección Nor-Noroeste), se debió maniobrar la vela: para hacer esto en estos casos y tomando en cuenta que era una nave del tipo de combate de línea, se hacia necesario que se tomen medidas con su velamen. Porque al tener el viento de costado, en su viraje el mismo estaría aun más perpendicular al rumbo de la nave. Por consiguiente afectaría a las velas el cambio de dirección del viento con relación a ellas.
Pero hacer los ajustes necesarios en el velamen era ya una tarea de la que se debía encargar el navegante, quien en este caso era el primer, oficial muy conocedor de su oficio siempre secundado por el contramaestre.
Ante la orden del primer oficial, repetida por el contramaestre, un centenar de marineros se treparon a la arboladura para soltar trapo en algunos casos y recogerlo en otros. En pocos minutos se pudo ver con claridad ante la incidencia del viento, que incho las velas desde el costado, como se inclinaba la nave en forma pronunciada sobre la banda de babor, levantando la banda de estribor de la superficie del mar en forma ostensible.
No se inmutaron los oficiales, aunque algunos se tomaron de la barra de estribor donde se hallaban observando la maniobra con atención.
Smith, como todo marino, ya había aprendido lo que significaba para los marineros estar subido en lo mas alto del mástil, recogiendo vela, ante el cambio de inclinación de la nave.
La sensación era extraña, pero uno se acostumbra a todo, y los marineros demostraron su oficio haciendo alarde de agilidad y arrojo algunos de ellos. Uno de estos, llamado Smithson, le guiño un ojo cuando se trepó por la escala del palo mayor. El joven le sonrió con admiración, el marinero parecía un mono trepando al mástil con tanta soltura.
Apoyado contra la barra de estribor Alexander tomo su catalejo, y se puso a observar a las demás naves.
Le llamaron la atención ver que la formación había variado ostensiblemente, formándose algunos grupitos de naves en la vanguardia, pero no alcanzaba a ver con claridad debido a que estas se encontraban a unas dos o tres millas mas o menos.
Sin embargo pudo adivinar que el enemigo había aparecido siendo necesario un reacomodamiento de la formación ante la presencia de, tal vez una fuerza considerable, tal como tenia en mente desde la reunión con el capitán y sus demás oficiales.
Ahora, podía ver que un oscurecimiento, en la lejanía y el movimiento de sus naves compañeras de la vanguardia y el medio de la formación; era seguramente la señal mas clara de la presencia del enemigo.
Hacia allí apunto el catalejo.
Efectivamente como pudo comprobar, era una numerosa flota.
Sus velas se distinguían con claridad, a todo trapo, el enemigo se acercaba al encuentro de la flota inglesa.
Los marineros sabían lo que eso significaba. Cada uno reacciono según era su carácter pero aún así no dejaron de trabajar rápidamente y con eficiencia. Los marinos de esta nave, eran sin duda alguna veteranos de la batalla.
Entonces se acerco al sargento de su unidad de artillería. El hombre era un tipo curtido literalmente por la batalla…… y por los vientos del mar: su tez era oscura y parecía la piel de un pergamino: seca y dura.
-¿Cómo esta nuestra gente sargento? – le pregunto en cuanto estuvo cerca. – Bien teniente -le contesto el hombre. –Nuestros chicos no le darán problema, son lo mejor de la nave, sin menospreciar al resto. Justo cuando el sargento decía estas palabras, pasaba uno de los otros tenientes, el aristocrático…………., que hizo un gesto de desden hacia ellos, y dijo: eso esta por verse sargento, en la segunda cubierta están los verdaderos artilleros de este buque- y continúo su camino. Smith entonces le dijo al sargento: sargento en ustedes está el demostrar lo equivocado que esta ese muchacho. Al oír esto, el resto de los artilleros de la batería de Smith estallo en una sonora carcajada: entonces uno de ellos grito: ¿a quienes le temerán mas los franceses? ¡A la batería de popa, de cubierta! Gritaron a continuación, sus compañeros. Ante lo cual los demás artilleros del barco entablaron un intercambio de declaraciones por el estilo cada cual exclamando ardientemente su superioridad sobre el resto.
Todos sonrieron aunque el capitán y el primer oficial permanecieron en su parco silencio, observando el panorama.
Las banderas en la nave insignia subían y bajaban constantemente dándoles indicaciones a la flota, siendo contestadas por las naves de los comodoros con otro subir y bajar de banderas a sus respectivos compañeros de escuadrón.-La batalla se acerca- dijo la voz del teniente………….estuviste ya en alguna? ¿No, y tú? Le contesto Smith. Yo tampoco, solo llevo un mes aquí- su comentario despreocupado era desmentido por su mirada, una sombra empañaba sus ojos, una invisible pero perceptible sombra ante lo inevitable de la próxima lluvia de muerte que se avecinaba.
Smith pensó en su padre, Huracán, que había muerto ante, tal vez estos mismo enemigos que se vislumbraban a lo lejos y sintió que su pecho se hinchaba de furia: su batería les recordaría a los franceses y españoles que un Smith estaba en esta nave, y por Dios que se los haría saber en cuanto se pongan ante su vista……-El teniente……… ante el cambio repentino en la mirada de Smith le dijo antes de irse: siento lo de tu padre, no lo sabia…Smith no le contesto, se mantuvo impasible con su mano apoyada en la balaustrada, observando, recordando a su padre la ultima vez que lo había visto: erguido, parado en la chalupa que lo llevaría al mar que nunca perdona.
Es el hijo de Huracán?- la pregunta lo sorprendió, una voz algo ronca, le hizo darse vuelta. El artillero, un tal Quikli, lo miraba con atención- Si, lo soy – le contesto el joven algo perplejo- yo fui uno de los hombres que estuvo bajo su mando, señor. Nunca tuve mejor capitán que ese- Le dijo, y luego agregó antes de irse hacia su lugar en la segunda cubierta: muchos de los tripulantes de esta nave servimos en la nave de Huracán, antes de que ésta explote, y es un gusto tener cerca de su hijo. -Smith se quedó mirándolo mientras se alejaba a su puesto. –Me hubiera gustado estar con el cuando la nave voló en pedazos, comento para si mismo, - por lo menos lo habría vuelto a ver.- Pensó, mientras sus ojos se llenaron de lagrimas.

A lo lejos pudo notar algunas nubes de color oscuro. Momentos después escuchó algo parecido a los truenos de una tormenta lejana.
La vanguardia pensó Alexander Smith.
Apuntó otra vez su catalejo y observó como salian mas nubes. Ambas vanguardias se encontraron y la batalla comenzó.
La flota francesa se acercaba a toda vela y algunas naves se podían ver algo mas claramente ahora. Durante unos momentos Smith pensó que envolverían a la vanguardia que habia maniobrado de manera tal que opusieron una linea de cuatro o cinco naves, no mas, a las naves enemigas que intentaban rodearla.
Pero detrás de la pequeña vanguardia estaban las naves de sus compañeros. Ahora todos los marinos ingleses de la flota eran “ellos”, eran “nosotros” en los pensamientos de Smith.
Notó una sombra a su lado: era el teniente …………….Que te parece el despliegue Alexander? M…no se, creo que nos dirigimos a una trampa: fijate que los enemigos se han acercado en tres columnas, por lo que podemos ver ahora que estamos mas cerca.
Nosotros solo una columna que deja a nuestra retaguardia muy lejos. Me da la impresión de que el enemigo envolverá a nuestras naves mas adelantadas.
Y todavia les queda una columna libre para oponerse a los refuerzos de nuestro escuadrón: tal vez lleguemos tarde y nos encontremos con muchos de los nuestros demasiado castigados. El enemigo tal vez logre superioridad numerica cada vez que lleguen nuestras naves…..
Smith dijo todo esto de un tirón mientras observaba con el catalejo. Su compañero el teniente ……… observaba con atención mientras escuchaba la opinión de su nuevo camarada.
Una voz algo mas profunda, los sorprendió: tienen razón, nuestra vanguardia está en problemas. El enemigo la está rodeando. Veo que han aprendido muy bien las lecciones sobre estrategia de batalla, jóvenes.- Ambos lo encararon sorprendidos, y se cuadraron apresuradamente. ¡Capitán! Exclamaron a la vez. –

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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #25 en: Noviembre 17, 2008, 06:41:33 pm »
Descansen caballeros. Ahora fíjense bien en esto: tomen sus catalejos. Ambos jóvenes lo hicieron. Observen que nuestra formación ha presentado un pequeño escuadrón para enfrentar al enemigo: pero la formación francesa es muy cerrada. Mientras que el resto de nuestra flota se mueve siguiendo cursos variables, según un aparente desorden.
Las tres columnas, que ustedes han sabido apreciar con gran tino tienen un solo defecto: poco margen de maniobra, especialmente la columna del medio.
Además el viento, si no me equivoco, en esta época del año es muy variable, así que si llega a cambiar, la flota enemiga tendrá problemas paras maniobrar. En cambio la nuestra tiene mucho margen de maniobra, ya que esta formada en una sola columna. 
Caballeros, ustedes deberán recordar que no solo hay estrategia, la táctica tambien es importante.
Un buen táctico puede tornar una derrota en victoria. No sólo son los cañones de una nave los que ganan batallas: No lo olviden.
Ahora diríjanse a sus puestos de combate. La batalla no tardara en comenzar para el Prince William-.
Los jóvenes salieron apresuradamente a sus respectivos puestos y el capitán continuó con su paseo por cubierta haciendo la revista de la nave.
Ordenó al primer oficial: por favor ordene a los puestos de combate.
El silbato emitió su inconfundible sonido y el tambor redobló haciendo que todos se dirijan rápidamente a sus lugares aprestándose a la batalla que se acercaba con cada minuto que pasaba.
Algunos marineros comenzaron a preparar en cada una de las cubiertas las municiones, para tener cerca las pesadas balas de los calibres apropiados. Debían recargar rápido para contrarrestar los enormes cañones que ostentaban las grandes naves de los franceses.
La marina inglesa tenía los mejores artilleros, cuyas rápidas recargas eran el terror de quienes se atrevían a enfrentárseles.
Pero la marina francesa, sabedora de ello, colocó enormes piezas para hacer el mayor daño posible con menos andanadas.
 El duelo de las flotas ahora era más dramático. Las columnas se habían acercado y el humo de los cañones y los subsiguientes truenos ya no eran tan distantes. Pero el grueso de ambas flotas todavía no había entrado en batalla, aunque se acercaban rapidamente.

El escuadron de retaguardia, al que pertenecía el Prince William, la nave donde Smith viajaba, iba a toda vela tratando de envolver, a su vez, a la columna que pretendia atacar al centro y la vanguardia…Sin embargo el enemigo, cuyos oficiales eran tan capaces como los ingleses habían puesto toda vela tambien para interceptar la retaguardia inglesa.
Alexander observaba preguntandose si lograrían llegar a tiempo.
De pronto el viento, tal como había señalado el capitán, cambió, moviendose desde el suroeste hacia el noreste; y lo que antes favorecía a la flota francesa, ahora le comenzaba a causar problemas.
El capitán tiene razón- comentó el joven Smith, asombrado de los pronósticos que había echo: dos naves francesas estaban acercándose fatalmente una colision que al parecer trataban de corregir y evitar frenéticamente.
 La formación francesa les trae problemas-comentó en voz alta-….Por supuesto teniente -le dijo la voz del sargento a su lado: El capitan nunca se equivoca. Comienzo a creerlo sargento.- Contestó el joven.
El viento favoreció al Prince William y su escuadrón ahora con las velas hinchadas por la aleta de popa.
La nave se enderezó y dejó una espuma blanca detrás, con el viento en popa cobró nueva velocidad como un carruaje que ha azuzado a los caballos, se le ocurrió al joven.
Cuando Smith miró hacia detrás de la nave observó con admiración al resto de la escuadra de retaguardia: todas las naves traían todo el trapo, las velas desplegadas orgullosamente.
La nave del comodoro subía y bajaba banderas, ordenando al resto del escuadrón que mantengan rumbo hacia el Este Noreste.
Era evidente que debían intentar rodear o interceptar a la columna francesa que se acercaba también a toda vela por el este del centro de la larga columna de la flota, pero todavía estaban lejos de la refriega….

Nuevas andanadas se escuchaban cada vez con mas frecuencia.
Algunas naves tenían humo, y no precisamente de los cañones, sino por acción de pequeños incendios locales.
El pequeño grupo de naves que se presentó como una barrera con intenciones de formar una pequeña defensa ante las columnas enemigas, estaba intercambiando fuego intensamente, manteniendo a raya a la mayor cantidad de enemigos posible, dando tiempo al resto de llegar al combate en mejores condiciones y presentando la mejor posición posible para no quedar en desventaja.
Como dijimos antes, el centro de la formación inglesa, se dirigía también al este, pero habían bajado algo de trapo, aprestándose al disparo de sus cañones.
 Lograron al fin entrar en contacto con el enemigo sin estar en desventaja, afortunadamente debido en parte al cambio de viento que los favoreció inesperadamente; pero muchos capitanes habían previsto esto con el olfato de los que conocen el mar, no se inquietaron demasiado.
Sin embargo sabían que esto podía volver a repetirse, cambiando otra vez a su capricho, el viento podría favorecer al enemigo….dejando a las propias naves contra el viento….por ejemplo.
Todo esto podía verlo el joven teniente, desde su puesto en el puente de popa. Cada tanto se pasaba a la banda de babor o a la banda de estribor para ver con atención las maniobras de las naves.
Le habría gustado poder subirse al carajo del palo mayor para ver el panorama con mejor perspectiva. Pero debía conformarse con lo que ya tenia: le podría haber tocado una de las baterías de la segunda cubierta.
Se sentía nervioso ante la batalla que había comenzado. Pero estaba dispuesto a dar la vida poniendo el pecho a las balas como se esperaba de cualquier soldado llegado el caso.
En una batalla tan grande podría hacer un buen papel tanto como morirse en el puente de su nave…o terminar en un calabozo de Francia..quien sabe. Pero lo que sí sabía era que no les sería fácil a los franceses. Su patria se hizo grande con lo mejor de la marina entre sus tripulaciones.
Ellos seguramente estarían tan nerviosos como el y se preguntarían lo mismo.
El viento volvió a cambiar: ahora rotaba hacia el sureste. Favorecía a los franceses. Pero ellos ya tenían problemas debido a que se enredaron varias de sus naves: especialmente en su vanguardia en las columnas del centro y el oeste. La idea de formar un pequeño escuadrón de cuatro o cinco naves mostrándoles los cañones obligó a las naves galas a intentar rodearlos, y entre las andanadas y las rápidas maniobras que debieron hacer ante inesperado cambio de viento, los dejo algo desarticulados.
Smith se imaginó a alguien parecido al fiero semblante del vicealmirante Wishgamer, de iracunda mirada sobre el puente de la nave insignia francesa, furioso por ver tantas naves enredadas por colisiones y se preguntó que sentiría un capitán cuando su nave choca contra la de otro capitán de su propia flota. Yo estaría furioso pensó para sus adentros.: si algún día llego a ser capitán evitare por todos los medios posibles colisionar contra una nave amiga- se prometió a si mismo.
                                                ---------------

El humo ascendía como una nube ahora que las flotas pudieron verse frente a frente.
Las naves inglesas que estaban en la vanguardia y el centro de la formación, ya se habían entremezclado dividiéndose en pequeñas escuadras según las posibilidades de cada nave. Mientras se cañoneaban mutuamente las naves de las dos flotas trataban de ponerse cada cual en situación ventajosa con respecto a las enemigas.
Smith sentía un nudo en el estómago cuando escuchaba cada vez mas cercanos los sonidos de las andanadas mezcladas con los gritos de terror y de júbilo de los marinos según fuera el caso de la suerte que les tocaba.
El escuadrón de retaguardia, cuya cabeza era el Prince William viró ante las señales de su insignia, hacia el Oeste tratando de flanquear a un grupo numeroso al parecer de naves Francesas, que amenazaban el flanco izquierdo de la formación.
Pudo comprender el joven gracias a sus observaciones con el catalejo legado por su padre, la razón del movimiento de el escuadrón de vanguardia. Sin embargo el Princ. continuaba hacia el Este Noreste, ciñendo el viento a toda vela.
Se preguntó el muchacho si el capitán estaría desobedeciendo al comodoro, había oído al tercer oficial informar las ordenes de las banderas del insignia del vicealmirante del escuadrón de retaguardia, y no entendía la razón de la aparente desobediencia del capitán. Sin embargo, al ver en qué dirección apuntaba con su catalejo interpretó con bastante sagacidad que el capitán de el Prince W. observaba las banderas del insignia de la flota: la nave del almirante hacía señales constantemente.
¿Abría recibido contraórdenes el capitán de tomar ese rumbo?
El  enemigo y la nave donde estaba Smith y sus compañeros se acercaban a cada instante, asta que al fin el Prince William viró bruscamente hacia el Oeste-Nor-Oeste, en un movimiento repentino.
Todos los marineros estaban en las velas listos para operar y obraron eficientemente al recibir las órdenes.
La nave se inclinó nuevamente a la velocidad que le imprimía todo el trapo desplegado, era increíble como respondía la nave ante movimientos tan bruscos del timón en manos del hábil piloto. La espuma blanca que dejaba su estela era increíble: parecía un sinuoso camino en el mar.
Dos naves enemigas se separaron de su propio escuadrón y se dirigieron con rumbo sur, una al lado de la otra a unas tres esloras de distancia entre sí, hacia el noroeste de la posición del P.William con evidentes intenciones de cortar entre el P.William y el resto del escuadrón.
 Maniobraban con viento cruzado de manera tal que avanzaban bastante. Sus cañones se veían amenazadores. Detrás de ellas, mas al norte, el resto de sus compañeras se enfrascaron en un desesperado intercambio de disparos que oscureció el sector.
Al parecer el escuadrón del P.William, logró interceptar el movimiento, escapando a la pinza, solo esas dos audaces naves. Pero de entre el humo y las demás naves, emergió una a media vela, intentando interceptar al igual que el P. William a las díscolas enemigas que se dirigían hacia la nave ocupada por el joven.

Entonces el Prince William volvió a virar : Todos observaban la dramática acción, algunos rezaban, otros miraban ceñudos en sus puestos. Los marineros en las velas…..se preguntaba Smith que sentirían ellos en esos puestos. Pronto lo sabría.
Los oficiales, no lejos de donde él estaba, observaban en silencio con una frialdad que lo asombraba.
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Huracan Smith

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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #26 en: Noviembre 17, 2008, 06:42:01 pm »
El capitán señalaba hacia delante de la borda explicando algo al parecer al primer oficial quien asentía con la cabeza sumamente concentrado al parecer en las palabras del capitán.
De pronto el Primer oficial ordenó: abrir troneras! La orden se repitió a lo largo de la cadena de mandos asta que le llegó el turno a él: ¡Abrir troneras! gritó el joven. Su propia voz le sonó algo ronca, pero mantuvo la compostura. Miró de soslayo a sus hombres y vió con que velocidad habían echo el movimiento.  Rápidamente movieron los cañones ya cargados con anterioridad.
El primer oficial ordenó: Recarga de metralla!! Orden que Smith repitió a su turno: Entonces los servidores prepararon las impresionantes balas de metralla en los costados de sus cañones, listos para recargar en cuanto se hiciera la primera andanada.
El pito del tercer oficial sonó y los tambores redoblaron. Los hombres de la Infantería de Marina Real, corrieron a paso ligero sin apenas un gesto. Sus armas parecían una sola línea. Sus casacas estaban relucientes. Tres filas ordenó el capitán de infantería.
Con precisos movimientos, los soldados se alinearon en tres filas apretadas. Los fusiles al hombro. ¡Presenten ármas! Gritó el capitán de la infantería.
Las tres líneas de fusiles se ubicaron a la vez, delante de cada soldado con pasmosa precisión.
Hurra por nuestros infantes! Gritó una voz en la cubierta inferior. Tres Hurras les siguieron.
Fue como una descarga de tensiones, porque luego de los hurras otra voz se puso a cantar Dios Salve al Rey…Y todos los marineros con la mano en el corazón se pusieron a hacerlo con voz fuerte.

El diario del joven Smith, vería las cosas de la siguiente manera:

“…Ante la vista cercana del enemigo, nuestros hombres les hicieron hurras a nuestra infantería, que se formó como si fuera una maquina bien aceitada. Luego escuchamos una voz emocionada cantar Dios Salve Al Rey, y todos nos pusimos a cantar. Fue como una descarga de nuestros miedos y tensiones previas a la batalla. Debo confesar que sentía un nudo en el estómago y un sudor frío de solo ver las andanadas del enemigo. Pero me sentí mas relajado luego de cantar junto al resto de los marinos de la nave.
El intercambio de fuego de cañón se podía observar de cerca ahora y mi catalejo, me mostraba los terribles daños de los enormes cañones de los franceses, y nuestras increíbles andanadas.
Mientras nuestros bravos artilleros hacían dos andanadas, los franceses no tenían tiempo de recargar antes de recibir otra descarga de los nuestros, apenas pudiendo hacer algún que otro disparo de sus cañones.
Pero las piezas que tenían eran tan grandes, que los pocos disparos que hacían causaban enormes daños a nuestros barcos y hombres.
Entre los oficiales que estaban con el capitán, el tercer oficial se acercó hacia mi y me dio algunos consejos: muchacho,- me dijo con tono paternal: en pocos momentos tendremos mucho jaleo por esta zona: tenga cuidado y trate de recordar las ordenes del capitán.
Apóyese en el sargento que tiene experiencia, y le ayudará en lo que necesite, pero recuerde esto: el oficial a cargo de esta batería es usted, teniente.
Tenga esto, me dijo- y me dio una pistola elegantemente adornada. La tomé algo confuso.- Gracias murmuré-. Tonterías muchacho, me contestó: esto es para el enemigo, o para los artilleros desobedientes a una de sus órdenes. Ahora ya no es un juego teniente, usted es responsable de su propia vida y de la de sus compañeros.  Pero si no se hace obedecer correctamente, su propio cuello estará en peligro… No lo olvide. -Y se retiró dejándome algo confundido. Pero me recordó a una de las cartas de mi padre: Sus consejos eran semejantes entonces.

El sargento de mi batería, que estaba a mi lado mirando al mar mientras tenía la pequeña charla con el tercer oficial, me comentó como al pasar: ¿Sabía, teniente, que esta nave es de construcción española? Lo miré extrañado: no, no lo sabía: está seguro sargento?. Por supuesto, su construcción es diferente a las nuestras, pero el almirantazgo la acondicionó como una de las nuestras aunque es evidente que se mueve distinto ¿No es cierto? Se acercó al cañón del principio de la línea y se quedó observando con calma el mar.

No entiendo como mantienen la calma los oficiales aquí en el puente de popa, se comportan como si estuvieran tomando el te en los jardines de algún club londinense.
Una bala perdida pasó cruzando nuestro velamen y los marineros encaramados en los palos tampoco se inmutaron….el mas cercano a la bala de cañón solo hizo un gesto de alivio pero siguió como si nada haciendo su trabajo.
Las dos naves enemigas (una de las cuales era la Marselleise) se acercaban hacia nosotros mientras una nave detrás de la nuestra hacia babor, había maniobrado hacia el este  pero en situación sur de estas dos naves francesas: venía en nuestro apoyo. Detrás del par de buques franceses se debatían a cañonazos las naves de ambas flotas en un verdadero infierno de fuego y pólvora, entremezcladas cada nave hacía lo que buenamente podía. 
El Prince William, se dirigía raudo con intenciones de interceptaral par francés.
Yo creí que chocaríamos, pero los oficiales no se inmutaban. El capitán daba indicaciones al segundo oficial señalando algo con el brazo izquierdo, mientras sujetaba el anteojo con su otra mano. El segundo y el tercer oficial asentían con la cabeza.
Debo reconocer que a medida que nos acercábamos al enemigo mi dolor de estómago se acrecentaba, tenía la garganta seca y un temblor en las piernas, pero pude mantener la compostura, no me agradaba nada la idea de que mis hombres me vieran nervioso o temeroso….
-------------------------

Yo sabía cuales eran mi deber y mis obligaciones, pero contra enemigos de verdad era otra cosa.
Durante mis estudios y practicas en el Sovereign of de Seas, las cosas eran claras pero no había dos o tres filas de cañones delante de los cadetes…Era fácil entender entonces, pero ahora era distinto, aunque comprendía la diferencia: hablar de la muerte es una cosa: contemplarla de cerca en plena búsqueda de compañía es otra….. y no me gustaría partir con ella en la batalla. Prefiero quedarme y de ser posible enviársela a visitar al enemigo.
El silbato de atención me sacó de mis pensamientos.
Nuestra nave se había acercado mucho más ahora perfilándose con una maniobra extraña: primero parecía que íbamos hacia el norte, pero en otro de sus bruscos golpes de timón la nave, obediente y sumisa, viró todo a babor.
(Una cosa es cierta: los comentarios que había escuchado acerca de las grandes dotes de maniobra de las naves echas en España parecían ciertos, como lo estaba demostrando esta nave).
Me pareció que chocaríamos contra la proa enemiga. La batalla se preparaba a corta distancia, y, cosa extraña, había naves hacia el noreste de nuestra posición pero no se nos ordenó hacerles un solo disparo asta entonces.
Todo pasaba en pocos momentos, desde que se presentó nuestra infantería en cubierta lista para las descargas de fusilería, no había pasado el tiempo casi, así que estuvimos muy cerca del enemigo en pocos instantes.
La nave mas alejada de las dos que se acercaban se enfrascó con una de las nuestras que le dio alcance, y nosotros…..chocamos estrepitosamente de costado con el enemigo, a la vez que nos dieron orden de Fuego!
Mi voz se oyó algo ronca cuando ordene a mis hombres abran fuego! Y mis cañones tronaron junto al resto de las demás baterías.
Las detonaciones propias y enemigas se mezclaron llevando nosotros la peor parte  en la primer andanada, pero recargaron nuestros hombres más rápido que el enemigo, aunque, tal como sabía, los cañones franceses nos hacía mucho daño con menos andanadas.
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Huracan Smith

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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #27 en: Noviembre 17, 2008, 06:42:32 pm »
Ante las balas enemigas, no tuve miedo, pero me preguntaba si eso era todo….estaba medio sordo por las explosiones, pero ordené otra vez fuego, ya que teníamos ordenes (mediante el redoble del tambor) de fuego continuo asta nueva orden. Pero esta vez nuestros cañones vomitaron metralla mientras los franceses usaban bala de cañón.
Al parecer el capitán tenía intenciones de causar muchas bajas en cubierta y luego intentar abordar.
Pero el enemigo no era un enemigo fácil y según pude ver, esa nave tenía mas piezas de artillería que la nuestra.
La lucha era pareja. La nueva andanada francesa me sorprendió. Uno de mis cañones quedó inutilizado, con varios heridos. Pero el resto de los muchachos continuaron cargando, he hicieron otra vez fuego a mi orden.
Ayudé a mis hombres heridos a levantarse pero uno de ellos se quería quedar, estaba realmente furioso el hombre: vamos artillero, le grité vaya a atender sus heridas.
Luego, si quiere vuelva que va a hacer falta si cree que puede hacer algo. Me sorprendió a mi mismo el tono de mi voz, porque hablé con una firmeza que no me había imaginado. El sargento les gritó: vamos obedezcan a Huracán Jr. El teniente les dio una orden!. -Los artilleros heridos, que dudaron cuando les ordené que vayan a enfermería me miraron, y saludándome se fueron entre otra andanada enemiga. Yo me quedé mirando al sargento: me había llamado con el mote de Huracán….como mi padre.
Pero no tuve tiempo de pensar mucho en ello….
De pronto, emergiendo detrás de una nave francesa de gran calado, y a toda velocidad, se había acercado peligrosamente una fragata. La fragata Zele, pude leer con mi anteojo. Capitán grité, señalandola con mi brazo izquierdo. El capitán ya se había percatado de ello ya que la estaba observando con atención: señores preparense para un barrido de popa!! -Gritó el capitán.
Muchos tripulantes vieron con el terror reflejado en sus rostros a la “pequeña” Zele hacer fuego con su batería de estribor. Sus balas recorrieron toda la cubierta de la nave, causando tanto o mas destrucción que una nave descargando los cañones de sus tres cubiertas.  Había heridos por todas partes, y perdí tres piezas de artillería y varios hombres. A nuestro estribor tambien estaba la nave Marselleise
Me caí ante una explosión que hizo levantar una serie de tablas del piso de la cubierta de popa, donde me hallaba.
El capitán perdió una pierna, y los gritos de la tripulacion se escuchaban por doquier. Rápidamente fue llevado a la enfermería por el tercer oficial y uno de los marineros que estaban cerca, asumiendo en funciones de capitán el primer oficial.



Yo me levanté furioso, así que me puse a ayudar a recargar uno de los cañones porque habían caído dos más de mis muchachos malheridos. Vamos señores!- les grité a los tres que quedaron en pié ante el cañón, mientras hacía fuerza para moverlo. Rápidamente los muchachos regresaron al trabajo, algo cansados según podía ver en sus rostros sudorosos.
Pero esta vez el sargento no dijo nada, al parecer no necesitaba su apoyo para que me escuchen mis hombres. Todos trabajamos arduamente, mover una pieza de artillería no es cosa de debiluchos por lo que pude ver.
Nuestra nave estaba detenida, ante la colisión, al igual que la francesa, y ambas quedaron inmóviles lado a lado, cañoneándose incesante y mutuamente.
Nuestros infantes hacían descargas cerradas de fusilería una y otra vez, cayendo a cada momento alguno que otro de ellos pero sin inmutarse el resto.
Partieron órdenes entonces: ¡Suelten trapo! Alcancé a escuchar entre tanto ruido el silbato y la cadena de mandos repitieron la orden. Nos pondremos en marcha, pensé.
Delante de nuestra nave, que de tanto viraje brusco, ahora estaba con su proa al sur, al igual que la nave enemiga, pasaba el Belliqueux, sus hombres nos daban ánimos desde su cubierta.
Sus portillas estaban abiertas y asomaban, temibles, los cañones por los costados.
Nuestros hombres los vivaron a gritos mientras pasaban: era claro que esa nave les daría una andanada en barrido de proa, una de las mejores posiciones para dispararle a una nave enemiga. Las balas de sus cañones pasarían todo a lo largo de sus cubiertas, multiplicando el daño de manera ostensible, tal como nos hizo la Zelé a nosotros, y eso que era una fragata, con mucho menos cañones …
Vamos muchachos recarguen- grité. Si partimos será mejor que les demos una digna despedida a los franceses!-
Uno de los artilleros, un tipo muy alto y fornido, todo cubierto de hollín tomo un poco de bala de metralla y le dio un beso antes de ponerla en la boca del cañón a unas pocas yardas de la pieza que ahora yo mismo ayudaba a recargar.
Hicimos fuego en cuanto pudimos causando bajas al enemigo. En la presente situación, la batería de cubierta, es la mas dañina ya que dispara contra la cubierta enemiga.
Recargamos metralla, y mi espalda mostraba signos de lo que significa manipular un cañón, haciendo que yo respete mas que antes (mucho más), la labor de los artilleros (or increíble que parezca yo estaba ileso, no tenía siquiera un rasguño)
Otra andanada de la Marsellaise, nos tomó por sorpresa, al parecer los franceses querían acabar con todos los oficiales porque nos derribó a casi todos en el puente de popa con la explosión.
Cuando me levanté, vi un caos en la popa, casi todo el mundo estaba caído, menos los artilleros, que no recibieron daño, (porque se habían arrojado al suelo) todos los oficiales estaban en el piso.
Cuando me levanté corrí hacia el primer oficial y lo encontré inconciente. El segundo oficial tenía una fea herida en el costado que le sangraba profusamente. El tercer oficial había muerto, mientras volvía de la enfermería donde había llevado al capitán y yacía caído en la escala hacia la cubierta principal con la espalda en un extraño ángulo: estaba rota como una palo quebrado.
De pronto pude percatarme de algo que me alarmó aún mas entre tanta confusión: el timonel estaba muerto, y la nave estaba al garete ahora, sin timonel y un desorden en el puente de popa virando a estribor y amenazando con volver a chocar contra el Marselleise. Se acercó uno de los marineros y el contramaestre, y tomaron al primer oficial llevándoselo a la enfermería al ver que no reaccionaba.
Tras un momento de indecisión, ordené al sargento: sargento! Lleve al segundo oficial a la enfermería, fíjese si queda alguien que pueda timonear el barco que pueda venir aquí…rápido.!- el sargento con uno de los artilleros, el que tenía mas cerca, salieron a atender el primer oficial mientras me arrojé al timón.
Los marineros encaramados en los palos, que habían comenzando a desplegar todo el trapo que podían continuaron moviéndose frenéticamente. La rueda del timón estaba enganchada a un trozo de madera que había caído de quien sabe donde, dejándola trabada.
Con la ayuda de otro de los artilleros (el que besó la metralla antes de cargar el cañón) pude destrabar la rueda del timón, así que girándola para enderezar la nave, le dije al  artillero: gracias, vuelva a su puesto. Si señor.
¡Vamos muchachos recarguemos, es la orden del teniente Huracán!
La nave obedeció al timón con gran facilidad. Nunca había sentido una emoción como esa, recordare siempre ese momento: gobernar por primera vez, un navío tan grande y moderno en el medio de una batalla.
Pero la batalla continuaba, ambas naves descargaron sus cañones otra vez, causando el caos en sus cubiertas (Agradecí al cielo porque la pequeña Zele se había alejado del angulo de disparo y de nuestra popa).

Recarga y fuego a discreción!! Grité desde el puesto del timonel, como si de un capitán se tratara. Pero la orden era para mis hombres de la batería de popa solamente ya que a ellos me dirigía y no para el resto de la nave.
Sin embargo, en la confusión, la orden se continuó por medio del contramaestre que volvía al puente de popa, y siguió toda la cadena de mandos, asta la tercera cubierta.
Nos alejábamos del enemigo, otra vez, y logré evitar otra colisión cuando tomé el timón, que la nave obedeció con gran soltura.
El Centaur que se acercaba desde el oeste para barrer a la nave francesa, se dirigía ahora a nosotros en rumbo de colisión, delante de nuestra proa.
Pasando delante de nuestra nave, hacia el este, mientras nosotros nos dirigíamos al sur, se me presentaba un nuevo problema: necesitaba evitar la colisión, pero si viraba a babor, no lograría pasar delante del Centaur si viraba al oeste, es decir estribor, el viento contrario, tal vez no me dejaría avanzar lo suficiente.
Y para colmo otro problema surgía de pronto: alcanzaba a ver detrás de nuestras naves ubicadas al oeste, a 500 metros de distancia, unas naves francesas a toda vela, eran tres en línea, tal vez más: era el escuadrón que navegaba en línea que se podía divisar al principio de la batalla: seguramente lograron evadir nuestro cerrojo amparadas por el humo de la batalla.
Pero asomaban de entre el humo amenazando rodear la nave que timoneaba, en realidad amenazaban rodear a todo el escuadrón.
Si chocábamos ahora, nos retrasaríamos demasiado como para poder escapar a la amenaza del enemigo, y estaba seguro que habíamos perdido muchas piezas entre el barrido del Zele.
Además todavía estaba el Marsellaise que se aprestaba a perseguirnos, si llegaban a ver a sus compañeros, esa nave asta podría chocarnos para intentar abordarnos con tres o mas compañeras sumándose en su ayuda.
Maldición, si no logro evadirlo nos caerán como tiburones…. Pensé- si no regresa el primer oficial o alguno de los otros oficiales al puente……….
Concentrado en evitar la colisión, no me importaron los sonidos de la batalla a mi alrededor, necesitaba evitar a toda costa chocar. Así que calculé la dirección del viento, que era contrario, y mis posibilidades, el movimiento de la nave que se acercaba delante de nosotros, y entonces vislumbré una pequeña salida: si lograba dirigirme a la popa de la nave amiga, tal vez lograría evitarla pasando por detrás de ella y luego rectificando hacia el sur para volver a virar al este, y mantener la distancia (si era posible) de las naves enemigas que nos acechaban a todo trapo.
Tal vez, asta podríamos hacer alguna andanada con todas nuestras baterías de estribor, con algo de suerte.- pensé.
Contramaestre!-Grité al contramaestre: viro hacia estribor, media vela por favor!!, icen dos velas latinas por favor.- entre los cañonazos de las naves de alrededor, y de la propia (hacíamos fuego a discreción) debía gritar para solicitar la maniobra de los marineros.
Quedé muy sorprendido por su respuesta, pero no tenía tiempo para dudar o dejar de pensar en la maniobra, así que no le di importancia, considerando que me estaba haciendo alguna broma: a la orden capitán!…¡Vamos malditos vagos: o esperan que nos remolquen los franceses!, gritó el contramaestre.
Los marineros se habían quedado callados, observando el puente indecisos, pero el contramaestre tenía una gran ascendencia sobre ellos: le obedecerían asta en el mismísimo infierno.
Uno de los marineros le dijo a otro: ese es el hijo de Huracán!? Si, y es como su padre: fíjate: tomó el timón en cuanto estuvo vacante….y sin proponérselo…-ambos recordaban a Huracán Smith, mi padre, y parecía que aún lo tenían presente.
Me sentí avergonzado ante ese comentario, seguramente recibiría un consejo de guerra por tomar el timón, y dar órdenes suplantando sin tomar conciencia de ello al capitán en sus funciones, pero fui el único que estaba ahí. No me importó entonces y no me importaría hacerlo de nuevo: la nave necesitaba alguien al timón y solo estaba yo cerca. ¿Cuántos de estos hombres habrán estado bajo el mando de mi padre? -Me pregunté de pronto. Parecían conocerlo bien….
 
Que Dios me ayude, -oré en silencio- mientras hacía rodar la rueda del timón a estribor, intentando esquivar al Centaur por su popa.
Una voz sonó fuerte detrás de mi: hazte a un lado Smith: me di vuelta sorprendido: el teniente Robin matheu. con sus modales aristocráticos, y sus aires de superioridad estaban detrás de mí: asumo el mando de esta nave: soy superior a usted por antigüedad así que me corresponde.
Su mirada brillaba con una cierta furia, y me pregunté que diablos le pasaba al teniente: no hay tiempo ahora para discusiones, debemos evitar la colisión. -Le contesté- entonces sacó la espada que llevaba y me apoyó su punta en el cuello: es una orden!!- me gritó delante de todos en el puente de popa.
Me retiré del timón. Un silencio incómodo y súbito se hizo en la nave. Me retiré a mi batería con la cara roja como un tomate, y con una furia que me consumía por dentro. Entonces pasó lo peor: el teniente Matheu. dio una contraorden: viro todo a babor, para intentar pasar delante del Centaur anunciándolo al contramaestre.
Los marineros se pusieron nuevamente a la tarea, preparándose para el viraje…y la colisión.
Había murmuraciones por todas partes. Y yo me sentía realmente incómodo. Nunca un oficial me había tratado con tanta arrogancia. Además nos dirigíamos al desastre: no lograremos pasar por la proa dije en voz baja.
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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #28 en: Noviembre 17, 2008, 06:43:33 pm »
Maldito imbécil…….tranquilo Huracán, me dijo el sargento. Estas cosas a veces pasan. Tomeselo con calma.
Muchachos descansen,- les dije a los artilleros de mi batería.- Estaban dando señales de gran agotamiento, y no teníamos ángulo de disparo. De todos modos la batería estaba cargada.
Corran esa madera de ahí, despejemos este lugar.
El artillero Jonson se acercó algo tímido y me dijo en voz un poco baja: estamos con usted teniente Huracán.
Entre incómodo y halagado, le contesté: esto no es una competencia, artillero Jonson, cada cual tiene su obligación. Pero mi tono no era duro, y el artillero se fue con sus compañeros asintiendo con la cabeza.
El capitán interino se acercaba otra vez a su puesto de mando, atendido en la enfermería, pero con un brazo en cabestrillo, y la cabeza con una herida en la nuca, debidamente vendada. No era poca cosa para dejarlo inconsciente por un rato, que se me antojaba largo.
Mientras tanto la nave chocaba estrepitosamente arrojando a varios marineros al agua, y a muchos mas de la tripulación al suelo de las cubiertas.
El mismo capitán interino (el primer oficial en funciones de capitan, claro), ayudado por el contramaestre, casi cae el suelo, agarrándose a la baranda de la escalinata de popa.
Nuestra nave, tal como había pensado chocó de frente al Centaur. El teniente Matheu quien me arrebató el timón de mala manera, parecía darle alguna explicación al capitán señalándome con el dedo mientras parecía darle excusas.
El capitán le ordenó que se retirara a su puesto, y se hizo cargo con gesto contrariado. El segundo oficial, en la cubierta donde se encontraban nuestros fusileros se acercaba también al puente, reemplazaría al primer oficial en sus funciones.
Hablaron, mientras se daban órdenes para tratar de arreglar la situación. El segundo oficial me llamó con un gesto. Me acerqué sin mostrar emoción alguna al puesto del capitán, quien me preguntó: ¿Qué maniobra pensaba hacer al timón teniente!? Su tono era el de una reprimenda. Pero le contesté: nuestra nave estaba rumbo sur, señor. Asì que intentaba pasar por la popa del Centaur, juzgando que pasar por la proa  hubiera sido inútil, señor. -Tragué saliva. El capitán, me miró un momento, y luego miró al contramaestre.- Y bien?- Le preguntó.- Capitán, si me permite decirle algo… -Concedido- le dijo el capitán: Huracán Jr. Dice la verdad, continuó con la maniobra que inició usted liberando la nave, pero el Centaur se cruzó delante, así que inició la maniobra de evasión, tal como él dice, pero fue relevado del timón y por el tenienteMatheu, quien haciéndose cargo del buque intentó pasar por la proa, colisionando la nave.
Muy bien, regrese a su puesto señor Higgins. Así que asumió el mando de la nave teniente? – preguntó el capitán en tono severo-. Si señor: involuntariamente, pero lo hice. No había nadie mas cerca señor. -Muy bien me dijo: entonces dénos una mano aquí teniente. Reemplazara al tercer oficial.
Por favor segundo: déle el silbato al teniente.
Muy bien, todo el mundo en calma: segundo: tome el timón, mi brazo no me permite hacerlo-.  A la orden señor!- dijo el segundo oficial obedeciendo la orden-. ¡Vamos! -gritó el capitán-. Debemos salir de aquí lo mas rápido posible! Timonel todo a estribor. A nada velador señor Higgins por el momento. Pongan orden en el velamen!
Hice sonar el silbato tal como lo hacía el tercer oficial. Todo el mundo a sus puestos gritó el capitán.
Varios de los marineros que presenciaron la escena anterior entre mi persona y el teniente Matheu sonrieron con satisfacción luego de ver que se me asignaba provisoriamente el puesto del tercer oficial, y mis artilleros trabajaban con una sonrisa en el rostro.
Pero las cosas empeorarían, nuestra situación precaria nos ponía en un estado de indefensión parcial muy embarazosa.
Y el enemigo se acercaba a cada instante….
El enemigo y otra nave mas……el Belliqueux, al garete y a toda vela se nos venia derecho a nuestra proa……cerrándonos el único escape que teníamos a la mano.
Seguramente navegaba con el timón roto, no había otra explicación: increíblemente navegaba con rumbo de colisión directo hacia nuestra nave con toda la maldita vela desplegada…!!
En escasos momentos se nos echo encima, el choque fué casi como si una nave francesa nos hubiera echo una andanada con toda la maldita batería. Casi todo el mundo dentro de la nave terminó en el piso.
El capitán, sin embargo, se levantó ayudado por el segundo oficial y en perfecta calma, aunque luego de un momento donde pude percibir su lucha interior por mantenerla, dio varias órdenes, que todo mundo se apresuró a cumplir.
Pude ver la expresión de su cara y la verdad es que se lo veía furioso.
Sus órdenes eran dadas con una voz algo seca ahora y evité su mirada cuando miró hacia donde yo estaba.
Ahora sí que esto es un maldito caos,- exclamó el sargento a mi espalda, hablando con uno de los artilleros mientras se esforzaban en poner una de las piezas en su lugar.
Por fortuna, el Marsellaise también quedó inmóvil, y sus piezas de artillería no tenían ángulo para dispararnos. Así que sólo había intercambio de fusilería y pistoletazos por ambas partes. Pero como éramos tres naves inglesas (aunque chocadas) la nave gala estaba en inferioridad numérica.
Sin embargo esa circunstancia era sólo momentánea: el escuadrón francés se acercaba a toda vela en auxilio de su compañera y envalentonados por el choque múltiple que nos mantenía inmóviles.
Por suerte el capitán Munrox en el Centaur había logrado poner algo de vela en sus palos, y su nave se movía lentamente separándose un poco de la nuestra. Por desgracia, el Beliqueux estaba en lamentables condiciones, fruto de su terrible enfrentamiento con la flota enemiga.
El capitán del Prince William le ofreció al capitán de esa nave (quien cumplía esa función era el primer oficial, ya que su capitán estaba gravemente herido al igual que el nuestro) que transfiriera, si fuera posible a sus heridos al Prince…., para tratar de evacuarlos del lugar si esa nave no podía salir, ofrecimiento que el oficial aceptó agradecido, aunque no hizo falta.
Nadie hizo alusión al choque: no había nada que decir….el mal ya estaba echo y nuestro primer oficial: un hombre de honor, no diría palabras amargas que estarían demás en esa circunstancia.
Además tampoco era cuestión de perder el tiempo con insensatas demostraciones inútiles, el capitán había decidido alejarse y reagruparse, para presentar una mejor formación ante un escuadrón mucho mas ordenado, y mucho mas peligroso….debíamos movernos… y rápido.
En primer lugar, ordenó toda la rueda del timón a babor, pero sin ordenar velas todavía. Era imprescindible que la nave del capitán Munrox, se alejara un poco más antes de poder hacerlo nosotros.
Además la tripulación estaba conmocionada por tanta lucha y algo agotada. La fatiga era evidente entre los sufridos y valientes artilleros. Necesitaban descansar un poco antes de continuar la lucha, mientras el segundo oficial maniobraba la nave con mano firme ante las sugerencias de nuestro capitán.
No tuvimos suerte en esa batalla.
Los choques nos hicieron una mala pasada. Ni hablar del barrido de popa de escuela que nos propinó el Zele….Pero los franceses al herir al capitán y varios de nuestros altos oficiales, lograron sembrar el desorden en nuestra nave, y tener que hacerme cargo de ella momentáneamente…
Pero ahí estábamos y no arreglaríamos el problema quejándonos. Todos trabajaban en separar ambas naves, desenredando algunos cabos que cayeron en ambas cubiertas.

Por fin, luego de unos pocos minutos que parecieron siglos, el Belliqueux se comenzó a mover.
Ahora nos tocaba a nosotros hacer lo propio.

Desplieguen velas!! Ordenó el capitán interino. El contramaestre, hizo desplegar velas lentamente, para dar un poco de espacio a nuestra nave antes de partir.
El Marselleise, hacía lo mismo detrás nuestro: capitán grité el Marselleise también despliega velas! El primer oficial me miró sonriendo, buena observación Huracán me dijo- Vamos señores! Gritó el capitán: los franceses nos miran. Desplieguen ese trapo!! No dejen que nos alcancen!!
Finalmente el Belliqueux, logró salir del enredo antes que nosotros, su casco en estado critico y al borde del hundimiento, logró moverse. Sus bombas de achique trabajaban a todo brazo de sus servidores.
El capitán momentáneo de esa nave saludo a nuestro primer oficial devenido en capitán con sumo agradecimiento por ofrecerse a recibir a algunos de sus heridos desde desde la cubierta principal de su nave, recibiendo a cambio una inclinación de cabeza por parte de nuestro hombre al mando.
Ahora nuestra propia nave se puso en movimiento, justo cuando la Marselleise, hizo lo propio. Los disparos entre las fusilerias de ambas naves continuaban, pero al comenzar a moverse, se preparaba para propinarnos un barrido de popa. 
Era clara su intención, así que el capitán ordenó todo a estribor, para tratar de presentar al menos algunos de nuestros cañones…estábamos a pocas esloras de esa nave todavía y no quería, al parecer perdernos pisada.
Así que una andanada en nuestra popa, nos causaria otro caos que nuestro bravo oficial no estaba dispuesto a aceptar, por lo visto.
Al oeste, pero a menos de 500 metros, la columna enemiga se acercaba, estaban recogiendo algo de trapo: señal de que se iba a desatar el infierno a nuestro alrededor si no nos alejabamos de allí.
Según nuestro joven capitán, cubriríamos la retirada del maltrecho Belliqueux, de ser posible, pero tratando de no caer ante el enemigo.
Miré al este, y observé que en esa parte del escenario, flameaban muchas banderas de nuestra amada patria: en ese sector de la batalla nos había ido mejor. Pude notar entre el humo muchas naves francesas incendiadas con el pabellón de Inglaterra sobre el de Francia en el mismo palo: señal de captura.
Muchas de esas naves maniobraban para formar una linea, pero podria ser una falsa impresión. Lo que no parecia dudoso era que se aprestaban a llegar en nuestro auxilio. A lo lejos observé mas al norte de nuestra posición, al Ville de París cañoneando a uno de los nuestros, poco después nuestro compañero arriaba la bandera, tal era el castigo recibido. La valiente………………. Había caído vencida por mayores fuerzas. Rodeada, aun seguia combatiendo, frente a la nave mas grande que yo había visto…..El Ville de París era lo mas grande y poderoso que parecía existir.
".... demasiado facil tirar palos "

ID:116
"Si un dia para mi mal,
viene a buscarme la parca,
empujad al mar mi barca
con un levante otoñal,
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas... "



Huracan Smith

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Re: Huracan Smith JR: Nueva saga, cap 2
« Respuesta #29 en: Noviembre 17, 2008, 06:44:16 pm »
Me sentí abatido yo también al ver caer la nave del comodoro de nuestra columna, y nosotros en plena retirada……maldición!! exclamé. -Todavía no está todo dicho.- La voz a mi lado era la del segundo oficial, que observaba al igual que yo como arriaba la bandera nuestro comodoro.-
Recuerde lo que le digo- dijo antes de ir a su puesto junto al capitán.
Malditos haraganes, sino trabajan lo haran en una maldita carcel francesa- Gritaba en contramaestre a los marineros.
El capitán ordenó Oficiales al puente! Mi silbato sono de nuevo, y la cadena de mandos repitió la orden asta el ultimo de los oficiales. A los pocos minutos estaban todos alli.
Caballeros, seré breve dadas las circunstancias: como ven estamos en una situación comprometida, el capitán está gravemente herido y nuestra posición táctica es sumamente difícil. No tolerare desobediencias en la cadena de mandos, la nueva cadena de mandos ahora está compuesta por quien les habla, como primer oficial he asumido el mando, el segundo oficial será ahora mi primer oficial, y el teniente H. Smith, el tercero; dejaré apuntado en la bitácora que ha sido nombrado en tal cargo por méritos durante el combate en forma provisoria: aquí delante de todos los oficiales de esta nave, dejo la debida constancia. Ahora cada cual regresara a su puesto y hará lo que buenamente pueda. Si hay alguna queja o opinión al respecto que lo diga ahora.- Hizo una leve pausa, y aún cuando el teniente Matheu, mostró una orgullosa mirada, apartó su vista de mi persona, y no dijo nada.
Muy bien caballeros: las ordenes son: en cuanto tengan la oportunidad harán fuego a las naves mas cercanas. Traten de dejar descansar a sus artilleros cada vez que puedan para que estos recarguen rápido cuando sea necesario. Asi que harán fuego solo cuando puedan hacer algo de daño que sea justificable. ¿Entendido? A la orden capitán- respondieron todos.
Pueden retirarse ahora y que Dios nos ayude.
El nuevo capitán se veía serio, ordenó al timonel (nuestro segundo oficial, al timon ahora) Jenkings, necesito que evadamos al Marselleise a toda costa, tal como ves, busca hacernos un barrido. Escuché con mi dolor de estómago acosandome, y no pude dejar de recordar el barrido de la fragata Zele. Si nos barre ahora el Marselleise, estaremos perdidos.
Huracán, me dijo el capitán-¿ señor? El enemigo se prepara a barrernos. Toque a cubierto en cuanto se perfile, no espere mi orden entendido? Si señor contesté. El nuevo capitán, no se por que confiaba tanto en mi persona. Se debió notar mi indecisión ya que me dijo: Teniente: La responsabilidad de mis oficiales es mia ahora, asi que no dude en hacer aquello para lo que lo educaron. Entendido? Si señor contesé.
Efectivamente la Marselleise, se ponía de costado a nuestra popa, mientras nuestro hábil timonel ponia toda la rueda del timon a babor para presentar nuesto costado al enemigo y evitar el barrio de popa.
Pero el capitan frances era muy hábil. Viró rápidamente. Todos estaban callados y muchos desanimados, la moral era baja.
El contramaestre estaba en silencio, y el capitán obervaba concentrado la nave enemiga maniobrando con gran celeridad.
No habían pasado mas que unos cinco minutos desde que se presentaron los oficiales en cubierta a recibir la novedad de la nueva situación del mando de la nave. Pero parecía mucho tiempo desde que fue herido nuestro capitan legitimo perdiendo su pierna.
La popa y parte de la cubierta principal estaban llenas de manchas de sangre.
El olor a polvora y sangre era muy evidente, y mi dolor de estomago no me ayudaba. Pero no deseaba mostrarme debil delante de mis hombres y mis camaradas… resisti las nauseas como pude. El sargento de mi bateria, se acercó y me comento como al pasar: teniente, si me permite… hable- le dije lacónico. Cuando mi estomago me molesta,- me dijo en voz mas baja- me acerco a la baranda del barlovento y respiro profundamente. Eso me ayuda bastante. -Lo mire agradecido: gracias sargento, le contesté.
El sargento se retiró despacio a su lugar al lado de la pieza de artilleria  donde estaba, asintiendo distraidamente con la cabeza. Es un buen hombre ese sargento, dije para mi mismo.
El Marselleise, maniobraba detrás nuestro en forma mas que amenazadora, no me pareció que lograríamos evitar otra de sus peligrosas andanadas.
Nuestra nave estaba bastante maltrecha. Varias tablas de la cubierta se habían levantado, dejando espacios peligrosos. Teníamos pequeños incendios que los hombres se afanaban por apagar.
Yo mismo tenía un negro presentimiento. El capitán daba órdenes transmitiendo calma con el tono de su voz aunque su mirada tenía la alarma de la preocupación de situación tan delicada.
El sonido de los cañones rugió de nuevo. Tanto los nuestros como los ajenos, rugieron. Pero la amenazante nave francesa, que había preparado todos los cañones de su bateria de estribor, nos sonó como deberia ser el mismisimo infierno.
Caí y sentí un feo dolor en el costado…. El estruendo me dejó sordo. Alguien me empujó hacia el piso, mientras una voz, que me sonó familiar antes de desmayarme me dijo: no dejare que mueras hijo……entonces me hundí en la oscuridad.
Apenas podía moverme, por lo visto mi herida era bastante grande porque en cuanto me moví sentí una punzada que me dejó sin respiración.
Por un momento, cuando desperté sentí todavía la voz que me decía: no dejaré que mueras hijo……….¿lo habré imaginado? Pero lo entendí luego, cuando el segundo oficial me vino a ver al camarote….yo estaba medio dormido, y volvi a escuchar esa voz entre sueños: era la del segundo oficial: Rodrerick Devon y no la de mi padre…..en cierta forma lamenté que así fuera.
Me sentí mas solo que nunca entonces….mi padre estaba realmente muerto. Entonces dos lágrimas recorrieron mi mejilla en el camarote mientras sonaban todavía los cañonazos de la batalla.
El oficial Devon, hizo como si no hubiera visto, y carraspeó brevemente: a veces, con el valor personal no alcanza Smith. La suerte o como quieras llamarle tambien nos puede jugar una mala pasada. En una batalla con tantas naves, asta el mejor capitán puede ser chocado, echando abajo toda su pericia por un segundo de mala suerte.
Pero lo importante es cumplir nuestro deber a conciencia. Esa es toda nuestra obligación.
Se sentó a mi lado, mientras yo me dormía profundamente. Para mí la batalla había terminado.
Sonaba todavía el estruendo de los cañones cuando desperté otra vez, penseé que había dormido una eternidad pero solo fueron unos pocos minutos. Me sentía debil por la perdida de sangre, el segundo oficial, el señor Devon, observaba por la pequeña escotilla del camarote.
Yo escuchaba en la inmovilidad de mi camastro: la batalla continuaba todavía, aunque parecia haber menguado un poco. Mi impresión era falsa por supuesto, porque escuchaba cañonazos cerca. 
Señor? Dije- Dime Huracán, me contestó Devon, que se ve, estamos perdiendo la batalla? Escuché voces francesas muy cerca…No me atrevía a pensar que significaba eso. El segundo oficial, me habó sin dejar de ver por la escotilla. Hemo sido abordados, asi que estamos prisioneros de los franceses. Murieron muchos de nuestros muchachos.-
Y el …¿Primer oficial? –pregunté luego de un momento…El oficial Devon, me contestó con calma: Está prisionero, pero en el camarote del capitán, herido. Le dieron la gracia de que permanezca junto a nuestro capitán herido. Ambos lo están, como sabes. Pero el hubiera preferido morir.
Señor Devon, le dije, me sentía raro, y toto me parecia mas lejano. Era por la fiebre que tenía: ¿Hay alguna nave nuestra en las cercanías? El segundo oficial me miró brevemente:.- Si, el valiente Belliqueux trata de ayudarnos, pero esta demasiado averiado para poder hacerlo. Sin embargo veo a su capitán en cubierta, observando hacia aquí. Apenas puedo distinguirlo pero, es el.
No dije nada, me invadía una pesadez y me dejé llevar por ella.
« Última modificación: Noviembre 20, 2008, 07:47:51 am por Huracan Smith »
".... demasiado facil tirar palos "

ID:116
"Si un dia para mi mal,
viene a buscarme la parca,
empujad al mar mi barca
con un levante otoñal,
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas... "